1. Leemos
En
esta unidad trataremos dos aspectos que algunas veces van unidos y otras no:
el
amor y la sexualidad.
La sexualidad es un conjunto de
cualidades que abarcan toda nuestra persona, no sólo el componente físico, sino
también otros aspectos como el psicológico, el afectivo, el, cultural, el
ético. Puede decirse que la sexualidad no es algo que tenemos, sino algo que
somos. Engloba todo nuestro ser. Somos seres sexuados desde antes de nacer
hasta que morimos.
Es
cierto que, en la sexualidad, los órganos genitales juegan un papel importante,
pero son órganos que no funcionan de forma aislada. Hasta el cerebro llegan los
estímulos que recibimos del exterior y, en función de ellos, actúa a modo de
director de orquesta. Así, la sexualidad no sólo es cuestión de cuerpo, sino
también cuenta y mucha, el corazón y la cabeza.
El amor es un sentimiento
hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en
el deseo de unión, nos alegra y da energía para convivir,
comunicarnos y crear.
Tradicionalmente, se ha idealizado el amor
como la unión perfecta de dos personas que, por sus cualidades, encajan
perfectamente como las dos mitades de una naranja. La búsqueda de esa otra
mitad que colmará todos nuestros anhelos ha ocasionado muchas frustraciones y
sentimientos de infelicidad, soledad y abandono. En general, las personas nos
enamoramos por una conjunción de factores, algunos de ellos fruto del azar, y
construimos la relación en el día a día. Diferentes personas buscamos cosas
diferentes en una relación amorosa y ésta va evolucionando con el tiempo. Hay
quien necesita sentir siempre las fuertes emociones del principio y por ello,
cuando se acaban, buscan una nueva relación. Hay quienes valoran también la
complicidad, la amistad, el vínculo que se crea entre dos personas con el
tiempo y que, por supuesto, también puede debilitarse hasta el punto en que las
dos personas decidan separarse.
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